




Lo primero que hicimos una vez nos acicalamos en el hotel fue ir a cenar o comer o desayunar, no lo teniamos nada claro; lo unico que sabiamos era que teniamos hambre.
Y como estabamos en Japón, nos fuimos a poner ciegos de sushi. Nos fuimos a una especie de buffet giratorio de sushi, con la unica salvedad de que el sushi te lo hacian en el momento y que podias pedir el sushi que querias. Te daban platillos con un par de niguiris cada una a un precio ridiculo y de una calidad muy buena. Nos pusimos ciegos. Comimos como animales, dejamos de contar cuando llevabamos 50 platillos (usease, 10 platillos por persona) y estaba todo mas que delicioso (o por lo menos nos supo a gloria)
La broma nos costo, al cambio, unos 60€ entre todos, bebida incluida (la cerveza si que es bastante cara comparada con lo que cuesta en España) y como podeis ver en las fotos estuvieron muy bien invertidos.
Despues de cenar nos fuimos a dar una vuelta, a ver un poquito la ciudad antes de irnos a dormir, que estabamos cansados, ver unas cuantas tiendas, gente rara y a beber una cerveza (durante una hora y media). A beber la cerveza nos metimos en un restaurante un poco antes de ir al hotel y nos pedimos unas cervezas, la camarera nos dijo que teniamos que pedir algo de comer, empezamos a pedir, una cosa llevo a la otra y... volvimos a cenar, que nos habiamos quedado con hambre parece ser.
Y asi terminamos el dia, metiditos en cama, empachados y con una pequeña y alegre borrachera que nos ayudo a conciliar el sueño hasta el dia siguiente.
Mañana mas, si se puede.
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